Tratamiento con toxina botulínica

Es un tratamiento que se usa principalmente para relajar la musculatura y prevenir la aparición de arrugas o suavizar las existentes.

Se conoce como botox a la infiltración de toxina botulínica de tipo A, ideal para el tratamiento estético de las arrugas faciales debidas a la expresión y mímica de la musculatura facial. La toxina botulínica es un complejo neurotóxico que actúa relajando la musculatura.

¿Qué ventajas ofrece?

·       Hace desaparecer las patas de gallo, las arrugas del entrecejo y de la frente y eleva ligeramente las cejas hacia arriba, dando un aspecto más relajado y joven al rostro.

·       No necesita anestesia.

·       No requiere pruebas alérgicas.

·       Se puede aplicar en cualquier época del año.

·       Los resultados son visibles entre el tercer y quinto día y definitivos en quince días.

¿Quiénes pueden beneficiarse?

·       Aquellos pacientes jóvenes con primeras arrugas de expresión.

·       Personas de edad, combinado con otras terapias como los productos de relleno.

¿Qué efectos secundarios podemos tener?

·       Pequeños hematomas que desaparecen en el transcurso de los días y que se ocultan con el maquillaje.

·       Cefaleas y problemas derivados de una mala aplicación

¿Cuándo está contraindicado?

En el embarazo, en pacientes tratados con anticoagulantes y en aquéllos que padecen coagulopatías.

¿Cuántas sesiones son necesarias?

Es eficaz desde la primera sesión,  dependiendo del paciente se hará una 2ª sesión al perder el efecto de la toxina


¿Cuál es la técnica?

Se realiza a dosis muy bajas con aguja muy fina y en pequeñas gotas, de forma superficial en la zona que debemos tratar.

Otro uso muy interesante de la Toxina Botulínica a nivel corporal es los casos de HIPERHIDROSIS AXILAR

Se trate un trastorno crónico médico que causa la producción de sudor excesivo en partes del cuerpo, como son las axilas. La calidad de vida de la persona afectada se ve comprometida. Tiende a aparecer por primera vez durante el período de la pubertad y la adolescencia temprana, siendo causante de un gran deterioro social, psicológico, emocional y físico del afectado debido a su visibilidad y la imposibilidad de ocultarlo.

En este procedimiento se utiliza una aguja muy fina para, inyectar pequeñas cantidades de la toxina botulínica justo debajo de la piel de las axilas, cerca de las glándulas sudoríparas responsables de la transpiración excesiva. Con el fin de aliviar el malestar producido durante el tratamiento los médicos pueden utilizar técnicas de anestesia como cremas analgésicas, bloqueos nerviosos, hielo o vibraciones.

Existe la posibilidad de que durante estos procedimientos algunas glándulas sudoríparas puedan pasarse por alto. Si esto sucede es importante que hable con su médico para que vuelva a evaluar las áreas de sudoración y tal vez “rellenar” los huecos con inyecciones adicionales. Las inyecciones de botox, por tanto, no curan la hiperhidrosis, sólo eliminan el problema durante un tiempo. Sus principales inconvenientes radican en el dolor que provoca la infiltración, la necesidad de realizar entre dos y tres tratamiento al año, pues su duración es de 4 a 6 meses. A pesar de todo en nuestra experiencia resulta ser la medida de elección en el momento actual y un hecho que lo avala es que los pacientes solicitan su uso. Pasado ese período los síntomas vuelven a aparecer poco a poco y requieren un seguimiento con inyecciones a intervalos variables (de siete a dieciséis meses) para mantenerlo seco.

*La información contenida en esta página en ningún caso puede, ni pretende, sustituir la información proporcionada individualmente por su médico estético. En caso de duda, su médico estético le proporcionará las aclaraciones oportunas.

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